ME GUSTAS MÁS QUE COMER CON LAS MANOS

Una de las grandes dudas de la Humanidad es si los langostinos se pueden comer con la mano. Bueeeeeno, vaaaaale, quizá no de la Humanidad como tal, puede que no esté a la altura del “a dónde vamos, de dónde venimos”. Pero sí que es una de las preguntas que más nos hacen a los que tenemos la gran suerte de dedicarnos al Protocolo.

Quien dice langostinos, dice patatas fritas, mandarinas, queso, aceitunas, pan… ¿Qué dice el Protocolo?, ¿Se puede echar mano o nos estamos (guiño, guiño) saltando el Protocolo?

¿Cómo se comen los langostinos? Por cierto, un langostino con sombrero fedora…¿se está saltando el Protocolo?

Pues la respuesta es sencilla. Según lo que diga el anfitrión. Ale, una de las grandes dudas existenciales resuelta en una sola frase…debería haberme dedicado a estudiar el cosmos, el Big Bang o algo más complicado.

Fuera de bromas, el protocolo de un acto lo marca el anfitrión. Es el que manda, el boss, el que dice cómo se hacen las cosas. Señoras y señores, visualicen la imagen: llegan ustedes a una cena y divisan rápidamente una bandeja de langostinos, comienza a hacérseles la boca agua y, de repente, detectan una pala de pescado… Sacrebleu!! El anfitrión me está comunicando que, en su casa y en esta ocasión concreta, el Protocolo dice que los langostinos no se pueden comer con la mano. En cambio, si tras un rápido reconocimiento de los objetos que hay sobre la mesa no ven ustedes pala y tenedor de pescado, entonces el anfitrión nos está dando permiso para atacar los langostinos a mano (Anfitrión for president)

Algunas de las bestias negras de los amantes de comer con las manos son los tenedores de ostras (que también arruinan la vida de los fans de los mejillones y las almejas), los cubiertos de fruta o las pinzas de espárragos.

¿Instrumento medieval de tortura? No, pinzas de espárragos de Christofle.

De todas formas, no hemos venido a esta vida a sufrir, y mucho menos cuando hay comida de por medio. A todo se aprende. Si Carl Sagan consiguió desvelar los secretos del Cosmos, ¿no vamos nosotros a ser capaces de dominar un simple tenedor de ostras?!?!? Además, el anfitrión también debe de hacer bien su trabajo y conocer las habilidades y limitaciones de quien se sienta a su mesa. Un buen anfitrión jamás colocaría a uno de sus invitados en la incomodísima situación de tener que pelar una naranja con cuchillo y tenedor si no está seguro de que sabe hacerlo sin problemas.

 

Una dama saltándose el Protocolo, OMG!!!

Y luego está uno de mis universos favoritos… el de la comida internacional. Los spicy tuna rolls con palillo, la sopa Pho sorbiendo de la cuchara, la pasta Vongole sólo con tenedor, y los tacos de camarón al pastor con la mano!! Siempre con la venia del anfitrión.

Y para los enterados del infame salto del protocolo, os espero en la barra del bar con mi cervecita y mis aceitunas.

Últimas reflexiones y recomendaciones express de I Love Protocolo

Sepan el terreno que pisan, igual de alienígena  resulta comer un Big Mac con cuchillo y tenedor que chupar las cabezas de los langostinos en un banquete de gala… o no?

Existen miles de millones de manuales, estudios, guías y escritos sobre la manera más protocolaria para degustar  los alimentos. Algunos son excelentes. Otros, ni a mi peor enemigo…

¿Barra de bar, cervecita y aceitunas? En Madrid, casi en cualquier sitio. Por ejemplo en El Doble de Ponzano o en Casa Dani del Mercado de la Paz. En Barcelona en el Morro Fi.

Señoras y señores, con cuchara, con pala, con pinza o a mano…disfruten de la comida, ¡que es un privilegio!!

Gracias por leerme,

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