LOS ANTI PROPÓSITOS DE AÑO NUEVO DE I LOVE PROTOCOLO

Ahhhh, el Año Nuevo… una página en blanco que se extiende ante nosotros, una flor que se abre como las mariposas extienden sus alas… Infinitos tópicos con distinto grado de cursilería para expresar que tenemos doce meses a estrenar y una lista de buenos propósitos para cumplir.

Y es que, en enero los kioskos se llenan de nuevas colecciones por fascículos y los gimnasios están a reventar de nuevos socios cargados de buenas intenciones (que seguramente se abandonarán antes de que acabe el mes, pero ese es otro tema). Es bueno reflexionar sobre aquellas cosas que deseamos mejorar, que queremos cambiar, y el inicio de un nuevo año parece el momento ideal para arrancar.

Pues bien, aunque mi ley de vida es siempre mirar hacia adelante y trabajar al máximo para mejorar, lo que hoy quiero compartir con ustedes son los Anti Buenos Propósitos de I Love Protocolo. Señoras y señores, pasen y lean:

Me prometo seguir subiéndome por las paredes, chillar y gritar cada vez que leo en la prensa “romper el Protocolo”. Sapos y culebras seguirán saliendo de mi boca en cada ocasión en la que, por ejemplo, tenga que leer o escuchar que Meghan Markle rompe el Protocolo por pintarse las uñas de tal o cuál color. (Menos mal que ya se ha pasado la oleada de críticas por romper el Protocolo con el moño despeinado)

Hugh Herr, el “Hombre Biónico”, acude a recoger su premio Princesa de Asturias en pantalones cortos. No, no está rompiendo el Protocolo. Está utilizando la etiqueta como Herramienta de Comunicación.

 

Me prometo seguir siendo el rayo que no cesa, repitiendo hasta la saciedad que “La etiqueta es una poderosa herramienta de comunicación porque lanza y refuerza mensajes sin necesidad de decir ni una sola palabra, y que el profundo conocimiento de la misma es un puntal en la construcción de la marca personal”. O sea, que seguiré rogando que nos dejemos de tanta pamela y tanto cuento para exprimir el potencial real de la etiqueta.

 

 

 

Me prometo seguir dejando que mis alumnos me hagan estallar en carcajadas durante las clases, porque el Protocolo es divertido…¿qué digo?! Es la profesión más bonita del mundo y yo tengo la suerte de guiar a los que empiezan. ¿¿¿Cómo no me voy a reír???!!! Ah, y con carcajadas altas y sonoras, a veces incluso se me corre el rimmel por lágrimas risa. Y no, señoras y señores, no estaría “rompiendo el Protocolo” por hacerlo.

Al hilo del punto anterior, me prometo seguir compartiendo mis anécdotas más ridículas, aquellos casos en los que me salieron las cosas mal, para que mis alumnos no repitan los mismos errores y de paso se rían ellos también que, en el fondo, soy consciente de que cuando se ríen de mis chistes malos lo hacen por compromiso (Sí queriditos, me doy cuenta)

Me prometo seguir contando hasta 10 (con respiraciones de yoga incluidas) antes de sentarme ante las teclas y publicar cosas en las redes sociales que puedan herir a otros. Al fin y al cabo, el Protocolo es una ciencia flexible (hasta para aquellos que no la consideran flexible) y, como tal, acoge distintas corrientes de pensamiento y puntos de vista. Aprender de los demás, ser capaces de discutir pausadamente teorías con las que no estamos de acuerdo es lo que nos hace profesionales, y de paso nos distingue de los monos. Eso sí, puntos de vista serios (que no sin sentido del humor) y con conocimiento de causa, per favooohr.

Contar hasta 10, a veces incluso hasta 100, meditar, respirar…

    Me prometo seguir siendo una apasionada de la Historia del Protocolo, de su investigación y de su difusión. Y a la vez, me prometo seguir empujando hacia adelante para que esta profesión avance y se adapte a los nuevos tiempos.

    Me prometo seguir luchando por nuestra Revolución del Protocolo, trabajando duro para que siga traspasando fronteras y sumando aliados.

    Me prometo no dejar de sonreír cada vez que entro por la puerta de la Escuela Internacional de Protocolo y no dejar de sentirme afortunada por tener el trabajo más bonito del mundo.

En definitiva, prometo seguir cantando, a quien me quiera escuchar, mi canción de amor al Protocolo.

Recomendaciones express y últimas reflexiones de I Love Protocolo:

Por supuesto, hay una lista de cosas a cambiar y a mejorar. No se puede hablar de mirar hacia adelante y avanzar si no hay propósito de enmienda.

Para comenzar el año un poco más organizados y que la agenda no sea un auténtico caos, les recomiendo la App EverNote. (Por cierto, ¿alguien más enganchado a Marie Kondo?)

Señoras y señores, bienvenidos a 2019…¡vamos a por él!

Gracias por leerme.

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