Smoking Club

Hubo una época en la que fumar era un símbolo de glamour y elegancia. No tenemos más que recordar, por ejemplo, a Marlene Dietrich sujetando un cigarrilo con la mano cubierta de joyas, envuelta en un halo de misterio y sofisticación. Fumar era cool.

 

 

Fotografía: Cinexim

 

A día de hoy, los fumadores son los parias de la sociedad. Fumar en lugares públicos,  no sólo está prohibido sino que, además, fumar está mal visto. Los pulmones limpios están ganando la batalla al vicio.

No seré yo, asmática y no fumadora, quien haga apología del cigarrillo. Pero yours truly hace lo que sea por sus fieles lectores (Hola mamá!!) y la semana pasada asistí, en muy buena compañía, a un Cigar Club.

Los Cigar Clubs, o clubs de puros, son en cierta manera primos lejanos de los clásicos Gentlemen Clubs donde se reunían los caballeros de la alta sociedad inglesa (no confundir, please, con la acepción americana que se refiere muchas veces a un club de streap tease) Estos clubs eran, en el siglo XIX los puntos de reunión de los políticos, intelectuales y aristócratas de la época. El “todo Londres” acudía al White´s o al Brook´s. El “todo Londres” que no fuera una mujer, claro, ya que éstas tenían la entrada absolutamente prohibida (el nombre “Club de caballeros” no es en vano). De hecho, tampoco era fácil para cualquier buen señor llegar a ser miembro de los clubs más elitistas. Los procesos de admisión eran muy rigurosos. Por la zona de St James (donde se concentra la elite de estos clubs) aún ronda la leyenda del club que denegó la membresía al mismísimo príncipe de Gales…. Para más inri, el socio que propuso al príncipe  tuvo que abandonar el club ya que la persona que había propuesto no fue admitida (vaya carita que se le debió de quedar…).

Pues bien, a estos clubs de tan fácil acceso, además de a escaparse de su santísima esposa,  se iba a comer, a beber, a apostar, a comentar las novedades de la vida pública y a fumar. Después de la comida o la cena, los caballeros, copa en mano, accedían al “smoking room” donde encendían sus puros, pipas o cigarrillos (las grandes mansiones de la época también tenían su propia smoking room, también normalmente vetada a las señoras). Estas habitaciones contaban con grandes cortinajes de terciopelo destinados a absorber el humo y los olores del tabaco. Antes de acceder a la smoking room los caballeros cambiaban la chaqueta de su frac (la etiqueta requerida para acceder a estos clubs. Mañana, tarde y noche) por una chaqueta más cómoda, con las solapas de raso para que la ceniza resbalara. Era la chaqueta smoking, especial para fumar (sí, ahora ya sabéis de dónde viene el protocolario “smoking”)

Fotografía: Patrick Murfin

 

Madrid, siglo XXI. A los Cigar Clubs se va a comer (estupendamente), beber (mejor aún) y (albricias) están encantados de recibir a señoras y señoritas. Y, por supuesto, a disfrutar del arte del puro. Todo esto sin necesidad de lucir un frac.

En un buen Cigar Club, nos recibirá un sommelier (o sumiller) de puros que nos aconsejará para elegir el mejor puro y nos enseñará cómo fumarlo. Vitola, calibre, fortaleza, aroma…son demasiados conceptos para una novata, mejor dejarse guiar por los expertos!!

Para los que estáis arrugando la nariz ante la perspectiva de pasar un rato en una habitación repleta de puros encendidos tengo una excelente noticia: los pesados cortinajes de terciopelo se han sustituido por estupendos extractores de humo, menos glamourosos pero mucho más efectivos, dónde va a parar! El broche de oro a mi experiencia en el Cigar Club lo puso una magnífica cata de vinos. Y sí, me fue posible percibir los aromas y sabores de un buen vino rodeada de puros encendidos.

Os animáis? Os recomiendo el Club Pasión Habanos, que además tiene su sede en la Casa de América, y sólo por eso la visita ya merece la pena. Eso sí, es sólo para socios.

Dos últimos apuntes. Uno que hará sonreír a mi neumólogo: mi experiencia en el Cigar Club se limitó a observar, aprender y tomarme unos vinos. El otro para mi “apoderado”…mil gracias por invitarme!!

Señoras y señores, olvídense de los malos humos.

Gracias por leerme,

Marina

Un comentario sobre “Smoking Club

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s